No entender no es malo
A veces alguien te habla y las palabras se hacen bolas, como audífonos enredados en la mochila. No oíste bien, o hablaron muy rápido, o usaron una palabra nueva. Eso le pasa a TODOS. A mamá, a la maestra, a todo el mundo.
Lo importante no es entender siempre. Lo importante es saber qué hacer cuando no entiendes.
Tus tres frases salvavidas
- "¿Qué?" — la más cortita. Pide que lo digan otra vez.
- "Otra vez, por favor" — para que lo repitan más despacio.
- "No entiendo, ayúdame" — para que te lo expliquen con otras palabras o te lo enseñen.
Estas frases son salvavidas: te sacan del agua de la confusión. Quedarte callado con la duda es como quedarte enredado. Preguntar te desenreda.
Preguntar es de valientes
Algunos creen que preguntar es de niños que no saben. Es al revés: preguntar es de niños listos y valientes. El que pregunta, aprende. El que se queda callado con la duda, se queda igual.