Perderse pasa, y hay un plan
A veces, en el mercado o en una fiesta, volteas y no ves a mamá. Eso puede pasar. No es tu culpa. Lo importante es que tú ya tienes un plan, y los planes nos hacen valientes.
El plan tiene tres pasos
- Me quedo quieto. Me paro en mi lugar, como un árbol con raíces. Si yo me quedo quieto, mamá me encuentra más rápido. Si corro, los dos nos buscamos y tardamos más.
- Busco con los ojos a alguien que ayuda. Las personas que ayudan son: una mamá con niños, o un policía con uniforme. A esa persona le digo: "me perdí, ayúdame por favor".
- Muestro mi tarjeta o mi pulsera. Ahí está mi nombre y el teléfono de mi familia. La persona que ayuda puede llamar a mamá.
Ejemplo: En el tianguis, Mateo voltea y no ve a su papá. Mateo se queda parado junto al puesto de fruta. Ve a una señora con dos niños y le dice: "me perdí". Le muestra su pulsera. La señora llama al teléfono y en tres minutos llega su papá corriendo a abrazarlo.
Con quién no me voy
Aunque alguien sea amable, yo no me subo a ningún coche y no me voy caminando con nadie. Yo me quedo en mi lugar. La ayuda viene a mí; yo no me voy con la ayuda.
💡 Para mamá o papá: ensaya el plan como juego, no como susto. En casa, jueguen "¿dónde está mamá?" y que tu hijo practique pararse como árbol y decir la frase. Repítanlo antes de cada salida grande. Esta es una guía educativa; si tu hijo se fuga con frecuencia, platícalo también con su profesional de confianza.