La rutina es el somnífero natural
El cuerpo de tu hijo ama lo predecible. Cuando todas las noches pasan las mismas cosas, en el mismo orden y a la misma hora, su cuerpo aprende la señal: "esto que sigue es dormir" y empieza a apagarse solito, paso por paso. La rutina no es una lista de tareas: es un tobogán que baja suavecito hacia la cama.
Los mismos 4 pasos, siempre
Elige cuatro pasos tranquilos y no los cambies. Una rutina probada:
- Bañarse (o lavarse cara y manos si hoy no toca baño).
- Lavarse los dientes.
- Un cuento en la cama, con luz bajita. Siempre uno, y puede ser el mismo todas las noches: lo repetido arrulla.
- A la cama: beso, frase de buenas noches (siempre la misma) y a dormir.
Todo el tobogán dura 20 a 30 minutos. Más largo se vuelve negociación; más corto no alcanza a bajar las revoluciones.
Pictogramas: que lo VEA venir
Imprime o dibuja los cuatro pasos y pégalos en la pared a su altura: baño, cepillo de dientes, libro, cama. Antes de cada paso, señalen juntos la imagen: "¿Qué sigue? ¡El cuento!". Que él mueva una pinza de ropa o palomee cada paso terminado. Cuando puede VER lo que viene, no pelea contra la sorpresa.