La silla no es el final del camino
A muchos papás les rompe el corazón la primera vez que alguien menciona una silla de ruedas o una andadera. Sienten que aceptarla es "rendirse". Vamos a darle la vuelta a esa idea, porque la ciencia y la experiencia dicen lo contrario: el equipo no detiene a tu hijo, lo suelta. Un niño que pasa el día cargado o sentado donde lo dejaron no explora, no decide, no alcanza. Un niño con su andadera o su silla va a donde él quiere. Eso se llama libertad, y el cerebro aprende muchísimo más cuando el niño se mueve por su cuenta.
Además, usar equipo hoy no cancela nada de mañana. Hay niños que usan andadera una temporada y luego la dejan; hay otros que la silla será su forma de caminar siempre, y caminarán lejos con ella. En los dos casos, el equipo suma.
Dónde conseguirlo en México sin quebrarte
- DIF municipal o estatal: pregunta por el programa de aparatos funcionales o ayudas técnicas. Suelen pedir estudio socioeconómico y receta del médico rehabilitador. Es lento, pero es real: insiste.
- CRIT del Teletón: si tu hijo es paciente, ahí mismo valoran y gestionan equipo a la medida con cuota según tu situación.
- Fundaciones y clubes: fundaciones de sillas de ruedas, clubes rotarios y de leones, y hasta la parroquia donan o prestan equipo. Lleva siempre la receta con medidas.
- Segunda mano con cuidado: un aparato heredado sirve solo si es de la talla correcta. Equipo demasiado grande o chico puede lastimar: que el terapeuta lo apruebe antes.
El equipo también se cuida
Revisa llantitas, frenos y tornillos una vez al mes; límpialo; y avisa al terapeuta cuando le quede chico (los niños crecen y el equipo se ajusta o se cambia). Esta es una guía educativa: la elección, talla y uso del equipo los define el médico rehabilitador con su terapeuta.