🦽 Discapacidad motriz
Su cuerpo se mueve distinto, pero sus ganas de jugar, aprender y pertenecer son las mismas. Aquí te decimos cómo abrirle camino, peso por peso y paso por paso.
¿Qué vas a aprender?
Vas a aprender a poner la mirada donde sirve: en que tu hijo participe, no en "componerlo". Verás cómo hacer tu casa accesible con poco dinero, cómo convertir lo que indica su terapeuta en juego de todos los días, y cómo ayudar a sus manos a ganar independencia en la mesa. También hablaremos del equipo —sillas, andaderas, aparatos— sin miedo y con direcciones reales en México, y de cómo conseguir una escuela que sí lo reciba. Esta es una guía educativa: trabaja siempre de la mano de los terapeutas de tu hijo.
Lecciones
Su cuerpo es distinto, sus ganas no
Cambiar la meta: que tu hijo juegue, aprenda y pertenezca con el cuerpo que tiene, en lugar de gastar la vida en "normalizarlo".
→ 2Tu casa accesible con poco dinero
Adaptar tu casa con rampitas caseras, agarraderas, un banquito en el baño y las cosas a su altura, sin gastar una fortuna.
→ 3Jugar es fisioterapia
Convertir los ejercicios que indica su terapeuta en juego diario en el piso de tu sala, con los hermanos incluidos.
→ 4Sus manos: la motricidad fina
Adaptar lápices, cucharas y ropa con trucos baratos —masa, velcro, mangos gruesos— para que gane independencia en la mesa.
→ 5Sillas, andaderas y aparatos sin miedo
Entender que el equipo es libertad, no rendición, y saber dónde conseguirlo en México: DIF, CRIT, Teletón y fundaciones.
→ 6La escuela que sí lo recibe
Pedir la accesibilidad que tu hijo necesita —rampa, baño, recreo incluido, educación física adaptada— sabiendo que la ley te respalda.
→