Primero lo primero
Cada niño tiene su propio ritmo, y a los tres años eso incluye el pañal, el habla y el carácter: hay niños de tres que platican como periquitos y otros que van más calmados, y ambos pueden ir perfectamente bien. Esta es la edad en que el mundo imaginario se enciende.
La plática y la imaginación
Como referencia: a esta edad la mayoría sostiene una conversación cortita de ida y vuelta —tú preguntas, contesta, y vuelve a preguntar—, dice su nombre, y usa frases de tres o más palabras que los extraños entienden bastante bien. Y florece el juego simbólico: la caja se vuelve coche, la escoba caballo, y el oso de peluche tiene fiebre y necesita doctor. Ese "vamos a que tú eras..." es gimnasio puro del cerebro.
El cuerpo y el pañal
En lo motor: pedalea el triciclo, salta con los dos pies, se trepa con confianza y empieza a usar tijeritas de punta chata con ayuda. ¿Y el baño? Respira: el control de esfínteres tiene un rango ENORME y normal. Muchos lo logran de día entre los dos y medio y los cuatro años, y el control de noche puede tardar bastante más, sobre todo en niños. Pañal de noche a los cuatro no es alerta; es de lo más común.
Berrinche normal contra desborde constante
A los tres años todavía hay berrinches, pero van bajando: son más cortos, con motivo claro, y el niño se consuela. Lo que conviene platicar es el patrón contrario: desbordes varias veces al día, casi todos los días, larguísimos, sin motivo aparente, donde nada lo calma o se lastima. No es que tu hijo "sea malo" ni que tú lo hagas mal: es información para el pediatra.
Qué sí se platica con el pediatra
- No arma frases de tres palabras o casi nadie le entiende al hablar.
- No hay nada de juego de imaginación ni interés en jugar con nadie.
- No logra saltar, pedalear ni subir escaleras alternando pies hacia los cuatro.
- Desbordes constantes como los descritos arriba.
- Perdió habilidades que ya tenía: siempre se consulta.
Y como en todo el curso: esto es para platicarlo con el pediatra, NO para diagnosticar. Lleva tu nota a la consulta y pregunta sin pena.