Escuela de Cielo
Lección 5 de 7
71%
Selectividad alimentaria

Jugar con la comida SÍ

Objetivo

Usar el juego con la comida, fuera de la hora de comer, para que los sentidos de tu hijo le pierdan el miedo a texturas y olores nuevos.

Rompamos la regla de la abuela

"Con la comida no se juega", nos dijeron toda la vida. Pero para un niño al que las texturas le gritan, jugar con la comida es justo la medicina: conocerla con las manos, sin la amenaza de tener que comérsela. Cuando sus dedos ya conocen lo aguado del aguacate, su boca se asusta menos. El juego es el ensayo general.

La regla de este juego: aquí no se come

Esto se hace FUERA de la hora de comida, en la tarde, como cualquier otro juego. Dilo clarito: "No es para comer, es para jugar". Esa frase le quita toda la presión. Si en medio del juego él decide darle una lamidita, qué maravilla, pero tú no lo pidas.

Ideas para jugar

Ejemplo: Beto no soportaba ni ver el aguacate. Su papá empezó a jugar "pintamos monstruos" con aguacate en un plato, dos tardes por semana. Al mes, Beto ya lo embarraba con el dedo muerto de risa. A los dos meses, se lamió el dedo él solito. Nadie se lo pidió.
💡 Empieza con texturas que tolera y avanza despacito hacia las difíciles: primero lo seco (pan, galleta), luego lo firme (zanahoria, manzana), al final lo húmedo y lo baboso. Y ten una servilleta a la mano: poder limpiarse cuando quiera le da seguridad para volver a tocar.

✍️ Tu ejercicio

Hoy en la tarde, lejos de la hora de comer, saca un alimento "difícil" y jueguen 10 minutos a lo que él quiera: torres, caminos, pintar. Empieza diciendo: "No es para comer, es para jugar".

Salió bien si lo tocó aunque fuera una vez riéndose. Si no quiso tocarlo, que lo mueva con una cuchara o un palito: tocar con herramienta también es tocar.